Una alternativa al plástico: Bioplásticos

El plástico es para muchas personas sinónimo de contaminación ambiental. Se elabora a partir del petróleo y miles de productos de plástico acaban en vertederos, en aguas de ríos o mares, donde puede tardar siglos en degradarse. Una buena noticia es que el Instituto Wyss de Harvard ha logrado crear bioplástico a partir de cáscaras de gambas.

El chitosan es un material resistente, flexible y biodegradable. Es barato de y fácil de fabricar por métodos novedosos conservando todas sus propiedades. Los investigadores afirman que por primera vez este material resistente, transparente y renovable puede ser usado para hacer objeto de gran tamaño en 3D. Gracias a técnicas de moldeo e inyección. Esto significa que los objetos elaborados con este material podrían ser fabricados en serie y serían tan resistentes como los productos plásticos que se usan hoy para juguetes o incluso para teléfonos móviles.

Javier Fernández suma ya tres publicaciones científicas sobre las propiedades de este material biodegradable que podría jubilar al plástico y abrir nuevas vías de investigación en medicina, industria e impresión en 3D. La piel de un insecto está hecha de quitosano, proteínas y, en la parte más externa, hay una capa similar a la cera resistente al agua. El quitosano y la fibroína se combinan para dotar al esqueleto de rigidez (alas) o elasticidad (articulaciones)”, explica el científico. Para ilustrar estas propiedades, el investigador cita el caso del Rhodnius Prolixus,un insecto común en América Central y Sudamérica que “es capaz de controlar su rigidez, como cuando se infla para absorber sangre de otras especies”. Así, el investigador reprodujo esta misma estructura de los insectos en la naturaleza para diseñar un shrilk que posee una fuerza que duplica a la del plástico —120 MPa— y, además, es biodegradable.

“A raíz de la publicación, recibimos muchas llamadas de empresas interesadas en implantar el material”, explica el científico. Por un lado, la industria quiere reducir la dependencia del plástico. Y, por otro lado, empresas médicas están interesadas en aplicaciones que van desde cura de hernias, sutura reabsorbente, pegamento quirúrgico o piel artificial. Sin embargo, había un problema con la seda, que “encarecía mucho el proceso para finalidades industriales”, explica el científico.

Así, el equipo de Javier Fernández trabajó para reducir el coste en la rama industrial y, finalmente, dio con la fórmula exacta para crear un quitosano, sin seda, que reproduce a la perfección sus características naturalesUna de las principales ventajas del material es que el quitosano es muy barato. “Tradicionalmente, lo hemos usado como un desecho”, dice el investigador. “Es el caso de cabezas y caparazones de gamba recogidos por la industria pesquera que, en su mayoría van directos, a la basura. Además, es muy fácil de conseguir, ya que es el segundo material orgánico más abundante en la Tierra por detrás de la celulosa”, añade.

El quitosano se degrada en el medio ambiente y sabemos, como mínimo, que no entorpece el crecimiento de otras especies, comenta el científico. Y sin más lo podemos ver nosotros mismos en este video:

 

 

Fuentes:http://news.harvard.edu/ , http://news.harvard.edu/ http://compulenta.computerra.ru/  /  el país.com

 

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