“Biodegradable”… sabes en realidad ¿qué significa?

La palabra ‘biodegradación’ deriva etimológicamente del griego ‘bio’ (vida) más ‘degradar’ más el sufijo ‘-able’ (del latín -bile,capacidad para).

Que un material sea biodegradable significa que puede descomponerse en elementos químicos naturales por la acción de microorganismos (principalmente bacterias), y esos elementos químicos pueden ser reabsorbidos de nuevo por la naturaleza.

De esta manera, la biodegradación se puede emplear para la eliminación de contaminantes como los desechos orgánicos urbanos, papel, etc. Pero es un proceso complicado ya que dichos desechos pueden estar mezclados con otros compuestos como los metales pesados que dificultan mucho la biodegradación.

Se dice que un material es no biodegradable cuando el tiempo que necesita para degradarse es extremadamente largo o supera la capacidad de los organismos descomponedores para procesarlos. La protección del medio ambiente requiere de la utilización de materiales biodegradables, con lo que hoy en día se trata de fabricar productos más biodegradables. Sin embargo existe una gran cantidad que no lo son.

Estos son algunos ejemplos de lo que tardan en biodegradarse algunas materias:

 

  •  Cáscara de plátano: de 2 a 10 días
  •  Pañuelos hechos de algodón: de 1 a 5 meses
  •  Papel: de 2 a 5 meses
  •  Cáscara de naranja: unos 6 meses
  •  Cuerda: de 3 a 14 meses
  •  Calcetines de lana: de 1 a 5 años
  •  Tetra Bricks: unos 5 años
  •  Filtros de cigarrillos: de 1 a 12 años
  •  Zapatos de cuero: de 25 a 40 años
  •  Telas de nailon: de 30 a 40 años
  •  Vasos desechables de poliestireno: de 1 a 100 cien años
  •  Anillas de plástico (de paquetes de latas de aluminio): unos 450 años
  •  botella de vidrio: cerca de 4000 años.

 

Viendo estos datos, podemos ver la importancia de reciclar principalmente los plásticos y el vidrio. Según el Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas), sólo en España se consumen cerca de 5 millones de toneladas de plástico anuales, de las cuales únicamente se consiguen reciclar unas 700.000, quedando el resto depositado en vertederos.
Aunque una mejor solución sería utilizar cada vez más materiales biodegradables como los bioplásticos

Fuente: Diario Ecologia

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